Así de pronto me encuentro rodeada de objetos, que ni necesito ni quiero, y entre tanto pierdo razones para el vuelo.
Soltar lastre para coger altura.
Poner fin a esta locura.
Cosas y cosas, cosas muertas que estorban.
Cosas que alguna vez necesité, para llenar el vacío del no ser.
Cosas que alguna vez heredé y a las que me aferré por el miedo a perder los recuerdos de cuando estabas cuerdo.
Todos esos libros que no leeré, porque no tengo tiempo que perder. Todos los juguetes con los que ya no juego, todos los recuerdos a los que tengo apego.
Todo el vestuario para un hipotético espectáculo.
Todos los por si acaso.
Todos los amores que acabaron en fracaso caben en una caja de zapatos.
Todo lo que soy no es lo que tengo.
Todo lo que soy es lo que siento.
Entre la opacidad y la transparencia. La templanza y la impaciencia. La vuelta de tuerca. La incongruencia.
Un cuento cómo tantos
Vístete de rosa princesa, vístete de rosa
Ponte una corona, princesa, ponte una corona
Y unos zapatitos de cristal
Que no te dejen caminar.
Mata a la madrastra princesa, mata a la madrastra
Que las mamás son buenas, y las madrastras malas
y búscate un amor
que te haga mejor.
Cásate en palacio, princesa, cásate en palacio
Con un príncipe azul que te lo haga despacio
Y deja todo por amor
Y en segundo plano tu dolor.
Cuida bien tu casa, princesa, cuida bien tu casa
Y píntate la cara, princesa, y píntate la cara
Que sabes que si no
El príncipe se enfada
Se una buena madre, princesa, se una buena madre
De niños buenos q enorgullezcan a su padre
Y así de mayores
Tendrán su princesa
Para darle dolores.
Que estamos de paso
Que estamos de paso, que hay que vivir intensamente. Mirar a la vida, siempre de frente. Cuestionarnos si andamos haciendo bien las cosas, o siendo borregos, descansando cual losas.
Cuestionarnos si somos humanas o humanos, o simplemente bisagritas que hacen que gire más la rueda.
Que estamos de paso, y caminando hacia lo eterno podemos si queremos hacer camino nuevo.
Vivir intensamente, luchar por lo que es justo, dar paso a la rabia para cambiar las cosas.
Porque estamos de paso y en este paso absurdo los pasos que demos que lleven al futuro.
Vámonos
Cruda, la vida, se levanta temprano y trabaja cuarenta horas para dar de comer a solo la mitad del mundo.
El otro medio recorta sus días para caber en estándares de mercado.
Esclavitos y esclavitas que llenan de tormentas y lluvia de invierno o de verano los cajones del sistema.
Sin visa o sin visado no hay mejor destino que las sobras y los saldos.
Solamente, yo no puedo, mirar para otro lado. No estoy sola. Y a mi lado camina multitud de gente.
Vámonos de la mano a derribar murallas, rejas, escuelas de adoctrinamiento, bloques de pisos que no dejan ver el cielo.
Vámonos compañero a descoser las bocas de las que han callado.
Vámonos compañera a desmontar la cúspide y a allanar el pueblo.
Vámonos, que urge, cambiar las cosas.
El otro medio recorta sus días para caber en estándares de mercado.
Esclavitos y esclavitas que llenan de tormentas y lluvia de invierno o de verano los cajones del sistema.
Sin visa o sin visado no hay mejor destino que las sobras y los saldos.
Solamente, yo no puedo, mirar para otro lado. No estoy sola. Y a mi lado camina multitud de gente.
Vámonos de la mano a derribar murallas, rejas, escuelas de adoctrinamiento, bloques de pisos que no dejan ver el cielo.
Vámonos compañero a descoser las bocas de las que han callado.
Vámonos compañera a desmontar la cúspide y a allanar el pueblo.
Vámonos, que urge, cambiar las cosas.
3 deseos
Abrazo la soledad buscada, la quietud del silencio, el abrazo de nadie. Me reencuentro conmigo en la proximidad del pensamiento interno.
Estoy mentalmente inquieta, nerviosamente alerta, sueño despierta.
Sin rumbo fijo, en este viaje onírico la corriente me arrastra hasta la playa y se me llena el pensamiento de espuma y olas.
Exorcizo a los demonios hasta volverlos dulces hadas, sabias, que me enseñan a vivir. Escupo flores en lugar de fuego, edulcoro mi ego y lo transformo.
Maté a la bruja malvada, y ahora, renazco en la hoguera, más vieja y más sabia. Bruja pero de las buenas, de las que curan, de las que salvan.
Estoy mentalmente inquieta, nerviosamente alerta, sueño despierta.
Sin rumbo fijo, en este viaje onírico la corriente me arrastra hasta la playa y se me llena el pensamiento de espuma y olas.
Exorcizo a los demonios hasta volverlos dulces hadas, sabias, que me enseñan a vivir. Escupo flores en lugar de fuego, edulcoro mi ego y lo transformo.
Maté a la bruja malvada, y ahora, renazco en la hoguera, más vieja y más sabia. Bruja pero de las buenas, de las que curan, de las que salvan.
Amor a la vida, vida al amor
Amor a la vida, vida
al amor
Mi corazón no es un
contenedor
Hago acopio
Lo lleno de amor
propio
Y no te quiero más
Te quiero mejor
Amor libre de
etiquetas
De príncipes y
princesas
Amor para la guerra (al
patriarcado)
Fuera posesión (camino
a tu lado)
Vivir siempre que se pueda
Las etiquetas para la ropa
Los armarios para los cosas
Los reyes solo en los cuentos
Las casillas para los juegos
Los muros para las casas
Las balas solo de paja
Las cruces para los mapas
Las bombas solo de agua
Raíles para los trenes
Los golpes solo de suerte
Raíles para los trenes
Los golpes solo de suerte
Matar solamente el tiempo
Vivir siempre que se pueda
Los dioses en el Olimpo
Y virgen solo la selva
Que no sea el miedo quien nos detenga.
Quizás bandadas de pájaros, castillos o gigantes, caballos de mar al trote o al galope, relámpagos sin truenos, pero nunca, nunca el miedo.
Que no nos pare el miedo, ni mi cresta de gallo peleador, ni mis frases ciegas ya de madrugada, ni mi prisa.
Que no nos paren.
Si acaso que se nos pare el tiempo, que se nos paren las manos entrelazadas, que se nos pare el pecho acompasado.
Que no nos pare el miedo, y si nos para yo le echo a un lado, y que nos deje espacio.
Que no nos pare el miedo, ni mi cresta de gallo peleador, ni mis frases ciegas ya de madrugada, ni mi prisa.
Que no nos paren.
Si acaso que se nos pare el tiempo, que se nos paren las manos entrelazadas, que se nos pare el pecho acompasado.
Que no nos pare el miedo, y si nos para yo le echo a un lado, y que nos deje espacio.
auuuuuuuuuuuuuuuuu
Loba esteparia, a solas, busco la manada que me abriga y me
cobija, a ratos me abrigo solo con la piel, le aúllo a la luna que siempre está
aunque no la vea. Loba esteparia me pierdo a veces entre luces ajenas al cielo,
neones que parpadean, que me parpadean. Carecen de párpados los neones y sin
embargo…
Me pierdo me busco me encuentro, saludo al cielo, luz solar
o estelar que guía el inmenso camino por andar. Hay que parar a veces a
respirar, llenarse de aire y seguir palante.
Mirar atrás no es malo, mirar no es malo, leerse,
observarse, dejarse ser, crecer… los adultos también crecen aunque no se vea…
no todo se ve y por eso no deja de ser.
Y menguar a veces tampoco es malo, empequeñecerse, posición
fetal, agarrarse las rodillas y aullar, aullar, aullar, aullar, aullar.
Loba esteparia sola o en manada que se deja ser, que se deja
aullar.
Terriblemente triste, tristemente terrible
A miedo y napalm huelen los sueños en Gaza. La estrella de
Belén, fugaz, anuncia muerte. Bocanadas de odio recorren los cuerpos apilados
en las calles y al otro lado soldaditos de corazón de plomo celebran la batalla.
Se televisa el genocidio orquestado de los poderosos. Leyeron mal el libro “cuando uno mata a un ser humano quien fue creado
a imagen de Hashem, es como si él hubiera dañado a Hashem Mismo” leyeron mal el libro, y el pueblo mal elegido se
autoproclama repetidor de historia.
Bon voyage
Comienzo mi viaje ligera de equipaje.
Aún con vértigo al vuelo, a separar los pies del suelo,
siento que siendo, creando y creyendo,
crezco y merezco aquello que encuentro.
Ya no arraso a mi paso,
Ni arrastro ningún rastro
de lo que me hace daño.
Y por fin me baño en mares de certidumbre,
Ya casi hago cumbre.
Despierto desde lo cierto y me dejo ser,
por fin, sin fin, infinitamente yo.
ventanas
Abro una ventana y me asomo a mirar a todos los miedos que me impiden ser o estar.
Desde arriba miro abajo y me veo
pequeña, más pequeña, vulnerable, miedosa, tengo frío, miedo al
recorrido... o a no llegar, a llegar tarde, a sentirme culpable.
Me como el desasosiego, y lo digiero,
lo redirijo hacia el sí puedo, y entonces, por fin, soy y estoy,
siento y quiero, creo.
Cierro la ventana y abro la puerta a lo
nuevo, le doy la espalda a los miedos, me alzo de puntillas aunque no
lo necesito porque soy, me siento, más grande, más fuerte,
invulnerable.
Crónica crítica
Vértigo cinético, estático, perverso
Mentes periféricas, insomnes, escépticas
Voces afónicas vidas asépticas
Fobia al movimiento
Mal endémico , Sistema tétrico
Ejércitos de imágenes de plástico
Sociedad enferma, crónica, decrépita, obsoleta.
Inútilmente perenne, nadie merece que se le gobierne
Manipulados en serie, hipnotizados con medidas profilácticas
¿Ética pacífica? típico tópico, práctica utópica,
La sutil Violencia de no hacer nada, quedarme callada, hierática,
petrificada
petrificada
Tengo que moverme, me muevo
Rompo el envase que protege mi cerebro y celebro no callarme
Porque no puedo
Pronto vienes
Pronto vienes censura, camuflada de ley, a
partirnos los dientes y sellarnos la boca.
partirnos los dientes y sellarnos la boca.
Pronto vienes censura, escoltada de miedo al futuro y al cambio,
impregnada del odio de amantes de lo viejo.
Pronto vienes a apresarnos las manos y la mente, clamando
silencio, cerrando y cosiendo a la libertad los labios.
Pronto vienes a tratar de matarnos la conciencia, la
impaciencia de no poder con los de siempre.
Pronto vienes censura como viniste antes y tanta gente murió
para matarte que profundamente me duele que regreses.
Van 39 este año
Cinco mujeres asesinadas en dos días. Mal endémico de una sociedad enferma. Justificaciones, silencio, impotencia. La violencia machista nos afecta radicalmente.
La mujer que disfruta en la cama es una cerda. Yo a mi mujer le doy mucha libertad. Las niñas son mucho más tranquilas que los niños. Las feministas son todas unas machorras. Tiran más dos tetas que dos carretas. Podría llenar folios enteros con frases que legitiman la violencia hacia la mujer. Con micromachismos, puntitas de icebergs, y todo el hielo bajo el agua que no se ve, burkas occidentales.
No hace falta matar para matar. No hace falta ser brazo ejecutor.
Paternalismo de estado, la mujer no decide sobre su cuerpo, porque lo que la mujer decide no es suficiente. A la mujer hay que atarla en corto, dejarle claro que sus hijos no son sus hijos, que su precariedad se la merece, que si cobra menos es porque los hombres gobiernan sus vidas. Y no se puede empoderar a la mujer porque entonces se vuelve peligrosa.
Que si la violan es porque estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada, a quien se le ocurre salir sola.
Las feministas son todas unas histéricas.
Soy feminista por supervivencia, porque en este mundo en el que la lógica es ilógica, en el que muchas mujeres y muchos hombres dan por hecho que hay que perpetuar el patriarcado, tengo miedo muchas veces.
A veces a la noche, cuando camino de vuelta a casa, paso miedo. Y me alegro profundamente de no responder al canon de mujer de la mayoría, porque eso me fortalece.
Aprendí de niña a borrar atisbos de feminidad para que no me lastimasen. Esa mierda me enseñaron, pronto, muy pronto. Y ahora trato de deconstruir, aunque me cuesta. Trato de empoderarme desde la feminidad y doy fe de que no es fácil. Y soy afortunada, porque me muevo en círculos no machistas, o eso se supone. Aún así muchas veces escucho comentarios que me recuerdan que el iceberg aún sigue helado, aunque no se vea.
No tienen tanta suerte muchas mujeres que aprendieron que pensar es cosa de hombres, que opinar, crear, generar debate etc. no es cosa nuestra. Que el espacio público no les pertenece. Que creen que el feminsmo quiere la supremacía de la mujer.
Y nosotras, las feministas, solo tratamos de derrumbar muros para tomar el espacio público, para que los feminicidios acaben. Para que no nos maten, ni nos violen, ni nos agredan, ni a nivel personal ni a nivel institucional. Para que nunca se justifique la violencia y que la opresión sea cosa de la edad media, cuando imperaba el analfabetismo y la iglesia gobernaba.
¿En que época estamos? Destruyamos la máquina del tiempo y los viajes al pasado.
Ocurrencias
A nadie se le ocurre ir a una
tienda, elegir un amigo, por su altura, por su peso, por su color de ojos, porque los ingleses o alemanes están de moda.
A nadie se le ocurre elegir un
amigo porque la vecina tiene uno parecido, o por aquel anuncio en el que salía
uno con pelo rubio…
A nadie se le ocurre regalar un
amigo a alguien que no tiene, ponerlo bajo un árbol el día de reyes, o atarle un lazo al cuello y acercarse a un niño
y decirle: feliz cumpleaños, disfruta del regalo.
Los amigos no se eligen, aparecen
de pronto, irrumpiendo en la vida, y hay un lazo invisible que hace que no queramos
que se marchen, que nos lleve a integrarlos y parece como si siempre hubieran
estado.
Así que no entiendo como tanta
gente va a un criadero, o a una tienda y dice quiero un perro de raza pequeña,
o un pastor belga, un labrador de tal color.
Imagino a mis amigos yendo a una
tienda y diciéndole al tendero quiero una amiga pequeña, tranquila, morena… y
se me hielan las venas.
Los locos son ellos
La creatividad fué engullida por el Decentán, el Somnovit y el Artane retard. Están llenos de cuerdos los psiquiátricos. No fue un buen año el 93, ni para la poesía ni para los abrazos. Se perdió la mirada entre tanta pastilla y tanta pared blanca. Visitas semanales, nudos verbales. Impotencia.
Tu no entendías nada y yo entendía menos todavía.
EL pabellón II está lleno de gente que no sabe que sabe demasiado.
Ahí estabas tú, tan grande, tan triste, en medio de nadie. No había voces que hicieran compañía. Delirios de mierda.
Yo me enfadaba mucho y aunque quería verte no quería ir a verte. Así que solo iba a a veces.
Recuerdo un día, un chico joven, el más joven de allí dentro, que quería jugar a palmas. Y yo, entre asustada y enternecida, jugaba, sabiendo que era ya mayor para esos juegos.
Yo no quería palmas pero si quería tocar tus manos, tan pequeñas para un hombre tan grande.
Me abrazabas mucho, yo me quejaba. Siempre me quejaba más de la cuenta. No sabía que allí dentro los abrazos duplicaban el valor que tenían fuera. Yo fuí siempre de letras.
Y ahora si voy un día y te sueño y me abrazas prometo no quejarme y elevar los abrazos al cubo y mandar a la mierda a los cuerdos. Que aunque soy de letras (como tú) también soy de abrazos (como tú).
Los Buenos Aires
El carril bici lleno de cristales, los cartoneros en la vereda, mates en parque Lezama y a veces vos, y a veces tú, y a veces no hay más veces.
La buena onda. Helados de durazno y frutilla. Dos cucharas. Cerveza Quilmes que no es tan mala después del tercer vaso.
Recitales en el Konex, la bomba del tiempo.
Solís y las vascas de Solís. El auto del dealer.
Pizza mala en el Uggis. El colectivo que no llega y ni un mango para un taxi. La casa a 20 cuadras.
Ni flores ni paraguayo.
Nati laburando.
El celular que suena y vos que te acercás a casa y el subte que tarda demasiado.
Bajo a abrirte, hace calor. Transpiramos a dúo. Poco tiempo.
Che ¿Por qué vivís tan lejos?
La buena onda. Helados de durazno y frutilla. Dos cucharas. Cerveza Quilmes que no es tan mala después del tercer vaso.
Recitales en el Konex, la bomba del tiempo.
Solís y las vascas de Solís. El auto del dealer.
Pizza mala en el Uggis. El colectivo que no llega y ni un mango para un taxi. La casa a 20 cuadras.
Ni flores ni paraguayo.
Nati laburando.
El celular que suena y vos que te acercás a casa y el subte que tarda demasiado.
Bajo a abrirte, hace calor. Transpiramos a dúo. Poco tiempo.
Che ¿Por qué vivís tan lejos?
De tanta etiqueta me creí una chaqueta
Unisex
XXL
100% fibras naturales
Prenda delicada
Lavar a mano
Así esta la cosa
El
dinero es un arma de destrucción masiva.
El
dios dinero, omnipresente, omnipotente, cuenta con más de 6 millones
de fieles.
Hay
quienes hasta a comprar el pan van en coche y hay quienes rezan cada
noche: Santificada sea mi cuenta bancaria.
Lavado
de conciencias 2x1 en occidente, perdona, yo no voté a este
presidente.
Cada
cuatro años visitamos el confesionario, que Dios nos coja confesados
No
a la guerra escribo desde mi iphone, llenito de coltán. Pongamosle
fin a la La guerra, la pobreza, la guerrilla, sin olvidar que siempre
hay alguien dispuesto a recoger la calderilla
Los
humanos seguimos siendo cazadores y recolectores. Cazadores y
recolectores de conciencias en venta, de impunidad pagada al mejor
precio.
A
nuestros dirigentes no les gusta la guerra pero nos venden las balas.
Muertes
y esclavitud financiadas por multinacionales, sube el ibex 35,
mercados al alza de almas desalmadas.
Y
yo que hago...Alquilo mi coherencia unas 40 horas por semana, tengo
que vivir...
Y
ya no leo cuentos porque los soldaditos están llenos de plomo y
hansel y gretel fueron devorados por Coca Cola, y la madre de
caperucita se la vendió al lobo en una aldea de Tailandia
Así
está la cosa.
Violaciones
pagadas en todos los burdeles y en algunas cunas, miro para otro lado
que con un euro al día me lavan la conciencia en la ONG de la
esquina.
Así
esta la cosa.
Libertad inminente
Se llenan la
boca
y libros enteros
y noticieros
hablando de
la libertad
Y yo, que
soy libre,
para
asimilar balas
de tal o
cual calibre
y leyes
absurdas que tratan de gobernar mi lóbulo frontal
pienso en
alto (cuando no me
oyen)
que la
libertad es bonita en el papel
pero no
puedo desnudarme ni por dentro ni por fuera
Con sus
barrotes voy a hacer un andamio
para llegar
hasta su Dios y decirle que me salgo del rebaño.
Que la
virgen ha bajado y está de nuestro lado.
Y dejarme en
público que el pecho me vibre.
Sí, soy
libre.
Libertad
quiero llamarme
Llenarme la
boca, las manos la ropa
La mente… libertad inminente.
No soy
plástico
Soy piel y
entrañas
Inocencia
arrancada a mordiscos
Astucia que
no cesa
No soy falsa
modestia
No soy madera
Soy miedo a la
quietud
Y al miedo
A las raíces,
a la sinrazón, al tiempo
No soy fuego
Soy rabia y
arena
Sirena varada
entre tus piernas
Saliva,
sudor, sangre
células
muertas
No siento
pena
No soy agua
soy tierra
Ruido en los
pies y en la cabeza
Tripas
abiertas
Ideas que no
cesan
No soy aire
soy viento
a veces soplo
de lado y te aparto
a veces te
empujo y otras te atraigo hacia mi lado
soy veleta
adicta al movimiento
No soy barco
soy puente
Estructura
fija que no se deja llevar por la corriente
Soy insolente
No soy paz
soy violencia
soy guerra
interna, contradicción
soy
impaciencia
No soy lluvia
soy tormenta
que mata, que
bate las olas y las alas
soy elemento
soplido
gélido como de invierno
No más
lamentos
Curriculum Vitae
El culo pelado de llamar a puertas que se cierran
Experiencia en callarme cuando hay que decir cosas importantes
y un nudo en la garganta al hablar en público
300 horas de prácticas en el bar de la esquina
Tengo los dedos arrugados de echarte de menos
mariposas muertas en el estómago
(cualquiera conoce la fragilidad de las mariposas)
Permiso de conducción hasta tu vientre
Me estoy sacando el carnet de manipuladora
para ver si te engaño y te vienes conmigo.
Bipolar y tripolar e histérica perdida.
3 meses en un frenopático porque no contestaste a mis llamadas
una discapacidad emocional que me impide quererte.
Experiencia profesional en cambios de opinión
Múltiples jornadas pegada a tu cuerpo como una lapa
técnico superior en equivocarme
Diplomada en tocarte
Máster en sacarte los colores
Titulada en hablar más de la cuenta
y el corazón desviado hacia tu puerta
Graduada en la escuela de quienes no se atreven a decir las cosas a la cara,
y prefieren las cartas
Postgrado en ya te llamaré y estamos en contacto
Formación continua en cagarla
Curso homologado de dejarlo todo para mañana
Imprecisa, e imperfecta
Buena presencia,
Vehículo impropio
Disponibilidad inmediata
Tan tan cursi
Llevo años apuntalando el corazón, fijándolo al suelo para que no se mueva. Blindándolo, sellándolo, rodeándolo de fosos, amurallándome el pecho. Hace ya tiempo que no dejo que penetre la luz en mis entrañas, por miedo a la ceguera.
Hace como un siglo que desaprendí a querer, y a dejarme querer, y a que me hieran. Hace como dos siglos que me suena cursi el amor y que no entiendo las bodas ni las frases con boli en las carpetas.
Así que ahora de un golpe es imposible tirar tantas murallas, lo que si puedo es abrir un poco la ventana, y dejar que entre la luz de tu mirada.
Hace como un siglo que desaprendí a querer, y a dejarme querer, y a que me hieran. Hace como dos siglos que me suena cursi el amor y que no entiendo las bodas ni las frases con boli en las carpetas.
Así que ahora de un golpe es imposible tirar tantas murallas, lo que si puedo es abrir un poco la ventana, y dejar que entre la luz de tu mirada.
Vida
Se va la vida a borbotones por los desagües de la posmodernidad.
Tan densa, tan obtusa, tan improcedente. Se sale la vida por los costados. Se redefine, se ubica, se contrae al tacto de la gente. Involuciona algunas veces... otras crece nerviosa. La vida se contagia de fuego y olores, constata que es vida cuando la tocas. Se antoja precisa, precisamente vida.
Se le dilatan las pupilas para verlo todo de cerca, olfatea, araña, mata y muere. Comparte, sueña, voltea la cara para ver pasar los instantes. Escuece. La buena vida.
Tan densa, tan obtusa, tan improcedente. Se sale la vida por los costados. Se redefine, se ubica, se contrae al tacto de la gente. Involuciona algunas veces... otras crece nerviosa. La vida se contagia de fuego y olores, constata que es vida cuando la tocas. Se antoja precisa, precisamente vida.
Se le dilatan las pupilas para verlo todo de cerca, olfatea, araña, mata y muere. Comparte, sueña, voltea la cara para ver pasar los instantes. Escuece. La buena vida.
Yo payasa
Soy payasa porque me gustan las miradas abiertas, las sonrisas, la gente... porque crezco cuando fracaso y porque pierdo el miedo a mis defectos.
Soy payasa porque la vulnerabilidad me hace fuerte, porque amo la vida y las miradas ajenas me hacen de espejo.
Porque ni juzgo ni me juzgo y miro desde dentro. Porque me brilla la mirada y apuesto por la franqueza. Porque no me digo no, me digo sí. Porque puedo intentar mil veces la misma cosa y de mil maneras distintas. Porque me crezco en el ridículo. Porque no temo sentir ni temo ser. Porque no temo mostrar lo que llevo dentro y me gusta mirar a los ojos.
Soy payasa porque soy un ser sensible que se emociona. Porque me gusta que me pasen cosas, cosas por dentro y cosas por fuera. Porque prefiero sentir que pensar. Porque prefiero ser que estar. Porque prefiero las personas a las cosas.
Soy payasa porque no se ser otra cosa.
Agnosia de movimiento
1, 2, 3 quiet
El mundo está hierático, sin base neurológica se ha quedado quieto, y sigue girando. Hay algo imperceptible en lo que digo y hago. Mato por el fuego. Por la sal. Por bañarme desnuda y olvidarlo para volver a hacerlo como algo casi nuevo. No me fumo las penas ni me las bebo. Me bebo las sonrisas, salvo alguna que guardo como un as en la manga para los días de frío. Y si no manga corta. Tengo hormigas en el pelo, de tumbarme en el campo. Cazadores o recolectores entre las piernas. Sangre templada. Miedo a lo de siempre y a lo de nunca. Y alergia al polen. Aunque me gustan las flores.
El mundo está hierático, sin base neurológica se ha quedado quieto, y sigue girando. Hay algo imperceptible en lo que digo y hago. Mato por el fuego. Por la sal. Por bañarme desnuda y olvidarlo para volver a hacerlo como algo casi nuevo. No me fumo las penas ni me las bebo. Me bebo las sonrisas, salvo alguna que guardo como un as en la manga para los días de frío. Y si no manga corta. Tengo hormigas en el pelo, de tumbarme en el campo. Cazadores o recolectores entre las piernas. Sangre templada. Miedo a lo de siempre y a lo de nunca. Y alergia al polen. Aunque me gustan las flores.
yo hembra
Nací de una costilla y durante siglos no tuve alma. El placer sexual me fue negado. Fui creada para dar placer e hijos. Durante mucho tiempo pedí permiso para trabajar, salir, pensar. Continúo haciéndolo en algunos lugares... No voté hasta hace unas pocas décadas y sigo sin hacerlo en más de la mitad del mundo.
Me llaman puta cuando digo que sí y me llaman puta cuando digo que no.
Cuando creo hago libros para mujeres, o cine para mujeres o arte para mujeres.
Gano menos porque valgo menos.
Recibo miles de mensajes al día sobre como debo ser, vestir, oler... Esculpo mi cuerpo a imagen del papel cuché que otros me venden.
Soy moneda de cambio o mercancía aquí ahí y allí.
Tengo el oficio más antiguo del mundo y sin embargo no es trabajo sino esclavitud casi todas las veces.
Solo beso a mujeres para provocar a los hombres.
Cuando camino sola me aterran las sombras en la noche. Una de cada tres fue sucumbida por una de esas sombras.
La historia del hombre no me incluye.
Nací de una costilla y no de un vientre como el mío.
Me llaman puta cuando digo que sí y me llaman puta cuando digo que no.
Cuando creo hago libros para mujeres, o cine para mujeres o arte para mujeres.
Gano menos porque valgo menos.
Recibo miles de mensajes al día sobre como debo ser, vestir, oler... Esculpo mi cuerpo a imagen del papel cuché que otros me venden.
Soy moneda de cambio o mercancía aquí ahí y allí.
Tengo el oficio más antiguo del mundo y sin embargo no es trabajo sino esclavitud casi todas las veces.
Solo beso a mujeres para provocar a los hombres.
Cuando camino sola me aterran las sombras en la noche. Una de cada tres fue sucumbida por una de esas sombras.
La historia del hombre no me incluye.
Nací de una costilla y no de un vientre como el mío.
Tres tristes zorras comían coca en un lavabo. El cielo estaba enladrillado y Pablito se sacó el clavito como pudo. Ibuprofeno y otras drogas legales. Guerra estaba en la parra, y la muy perra no pensaba pagar las copas. ¿Cómo queréis que se quieran si no saben lo que quieren? Paco peco chico rico le gritaba como loco a Federico ¡quiero un pico! El perro de San Roque lo ha cortado, mierda... Toma chicha que es de Soacha pero no te embuches mucho porque la chicha emborracha.
Tres tristes camellos pasaban mierda en la M30.
Tres tristes camellos pasaban mierda en la M30.
Imposibles al destierro
Dificil es un reto, no que no pueda hacerse. Primero una ha de saber que quiere. No. Primero ha de saberse lo que no se quiere. Empecemos de nuevo.
Si es dificil es más divertido.
Hay dos tipos de personas, las que hacen y las que miran. Generalmente las generalizaciones son abominables.
Las personas actoras no esperan a que llegue el momento, crean el momento y así llega. Las personas creativas son creativas porque crean.
Las personas que crean también miran a veces, pero menos rato, o miran mientras hacen.
Hay que dedicarse a desterrar imposibles.
Primer imposible desterrado: no puedes ser quien quieres ser.
Segundo imposible desterrado: no puedes hacer lo que quieres hacer.
Tercer imposible a desterrar: Las cosas se tienen que hacer de una forma determinada.
Veo la belleza de este caos, mi caos, este texto que no tiene razón de ser salvo que está escrito.
Me he comido la estructura y ahora la estoy digiriendo.
No tengo intención de corregirlo ni de corregirme. Vaya, soy incorregible...
Y hago porque me gusta hacer, pero si espero gustarte no voy a gustarme, y eso es pecado capital hasta para una atea.
Este texto es solo una masturbación pública así que no espera caramelitos:
quebuenaeresquebienescribesvayacuantotransmitesmehaspuestolospelosdepunta.
Quizás algún me has hecho perder 3 minutos de mi valioso tiempo (bueno la culpa es tuya por leer despacio)
Gustosa estaría, querida lectora, de invertir 3 minutos leyéndote, a ti que miras y que seguro que también creas aunque te hayan educado como espectadora. Hablo en femenino porque eres una persona, persona mujer o persona hombre, eso es lo de menos, pero persona al fin y al cabo.
Y llegado el climax siquiera voy a acabar el texto, sacrilegio académico obviar el punto final
Dicen
Dicen que las personas somos cada vez más individualistas,
que cada cual va a lo suyo y que no nos importa a quien pisar por estar arriba.
Que el mundo enferma porque la sociedad está enferma. Que el Dios Dinero que
todo lo puede tiene cada vez más adeptos. Que el ser humano es egoísta por
naturaleza. Que el afán de posesión supera al amor, a la fraternidad y a la
solidaridad.
Dicen muchas cosas pero no todas ciertas.
La sociedad no está enferma, está presa. Atada de pies y
manos por un sistema obsoleto.
El sálvese quien pueda y el consumismo como vía de escape
nos abocan a la autodestrucción.
Es complicado no sucumbir al consumismo cuando se trata de
una de las pocas formas de realización que el sistema permite. Cuando el tener
se ha convertido en el ser.
Con el tiempo las personas nos hemos ido convirtiendo en
consumidoras pasivas ajenas a nuestro proceso evolutivo.
La coherencia se complica.
Ser coherente o un
ser adaptado al medio, no hay mucha más elección.
Producción en cadena de seres infelices, obsolescencia
programada de sueños.
Reducir conciencias, Reutilizar personas, Reciclar ideas
caducadas.
Medios de comunicación fabricantes de mentiras edulcoradas y
verdades agrias, multinacionales omnipotentes, leyes que protegen a las cosas.
Las personas son cifras, la naturaleza bienes de explotación, el mercado de
valores vale más que una vida. La industria farmacéutica es solo una industria.
Las enfermedades un negocio. El sistema una mierda.
¡¡El sistema se cae, démosle una inyección al sistema!!
(Inyección letal)
Réquiem por La China
La China tenía 19 años, 3 hijos y
una cazuela con agua caliente. Manuel se marchó, borracho, tras el último embarazo y una paliza, por puta, que dolió más por dentro que por fuera.
La China no era china, ni era
puta ni era casi nada. A la China la preñó su primo tras violarla, con 14 años,
y la echaron de casa, por puta. Y así conoció a Manuel, en la puta calle.
Que Manuel la pegara un poco
menos que su padre y que fuera un poco menos borracho también, le hizo quererle
mucho. Ahora Manuel se había marchado dejando tres críos muertos de hambre y
uno que venía seguramente muerto de hambre también.
A la China la venían llamando
puta desde los 14, así que de tanto a oírlo, cuando nació el cuarto crío, y
viendo que tenía las tetas bien secas, se metió a puta. Le fue bien a la China,
que era guapa, flaca y joven, e irónicamente dejaron de llamarla puta. Los
críos dejaron de ser muertos de hambre, y después del quinto, la China se ligó
las trompas. Y ahora en lugar de palizas los hombres le daban dinero y el
aliento a vino solo tenía que soportarlo en el trabajo.
Manuel volvió a casa y La China
no estaba, y preguntó en el pueblo y le dijeron que vivía en el Club, y allá
que fue a sacarla de los pelos. Pero la China ya no le quería, ni por miedo ni
por lástima, así que sacó las uñas y ya no volvió Manuel más al club sino como
cliente, no de la China si no de otras pobres maltratadas por la vida.
La China cuando llegó a vieja era
la más vieja de las de su edad pero seguía sonriendo. Y de los cinco hijos solo
uno le salió borracho y solo una le salió puta, y los cinco adoraban a la
China, así que era una vieja muy vieja pero muy feliz.
El día del entierro la Iglesia
estaba llena de putas y borrachos que no cesaban de llorar y decían que la
China seguro estaba en el cielo porque nunca hizo daño a nadie, que era la puta
más digna que había habido nunca en el Club, y que era guapa hasta de vieja. La
China desde el cielo sonreía enseñando los pocos dientes que le quedaban.
Nacimiento de Amor al Arte
Una tarde de comienzos de verano charlaba con una amiga alrededor de unas cervezas. Yo venía de Buenos Aires, ella de Berlín, dos ciudades inquietas. Y casualmente acabamos de nuevo en el punto de origen: Castro… y una vez más nuestras eternas quejas, de que aquí no hay nada que hacer que no sea eso, charlar alrededor de unas cervezas.
Así de pronto se nos ocurrió dejar de quejarnos, y formar parte activa del proceso. ¿Qué aquí no hay nada? Habrá que hacerlo entonces. Lo bueno que tiene la gente inquieta es que se rodea de gente más inquieta todavía. Y llamamos a algunos amigos, a algunas amigas, que como nosotras estaban aquí sin quererlo estar del todo (siempre he pensado que en Castro al igual que en África hay fuga de cerebros y las mentes que no quieren permanecer estáticas tienden a escaparse). De pronto además de algunos amigos o amigas veteranos, se añadió gente nueva, creativa, con iniciativa, brillante, que ahora forman parte de esa gente que no quieres que se marche de tu vida.
Le pusimos nombre a la historia, Amor al arte, por las ganas de crear y la distancia entre algo tan presente en casi todas nuestras relaciones como es el dinero.
Primero tuvimos que deconstruir, para poder después comenzar a construir. Deconstruir la idea de grupo cerrado, de hacer cosas a cambio de dinero, de tenerlo todo atado, de rutina, de jerarquías. Construir un grupo que se nutre del otro, en el que todos enseñamos y aprendemos y en el que no se juzgan las ideas, un espacio sin censuras, abierto a cualquier indicio de creatividad.
Han pasado unos meses desde entonces y además de todo lo que hemos hecho está todo eso que Amor al Arte nos ha hecho. Personalmente no hay día que pase sin que pare a pensar como modificar, que crear. Genero y comparto ideas con gente que a su vez hace lo mismo, y nuestra mente, como buen músculo, se fortalece y nutre. Hace bastante que no me da tiempo a aburrirme. Aprendo a interrelacionarme de otra manera, mediante un proceso creativo, en el que el espacio para juzgar no existe. Y a la vez aprendo a expresar y recibir críticas constructivas. Sigo aprendiendo (esto es infinito). Pero definitivamente lo mejor de todo esto es que ya no puedo decir “en Castro no hay nada”.
¡¡Basta!!
Al estado se le revuelven las tripas, algo falla. Los adolescentes son "el enemigo", los hinchas de futbol blancos potenciales, esto es la guerra. Tanques y helicopteros planean un derribo, porras contra ancianos, mujeres, hombres, niños, moviliario urbano destruido por aquellos que fingen defendernos. Me duele intensamente esta falsa democracia y esta impunidad de las fuerzas del orden. La fuerza si pero el orden no soy capaz de verlo.
Con un simple perdón borran un asesinato de su sucia conciencia. Siempre alguien tiene que morir para que cambien las cosas, en este mundo hipócrita en el que está todo bien hasta que es demasiado obvio que nunca lo estuvo. Iñigo se convierte en un inmerecido mártir, y el odio y la impotencia se van gestando. Va más allá del miedo. Estos que nos protegen, ¿de que nos protegen? de la libertad, la tolerancia, la utopía. Es muy dañina la libertad para los que están arriba, también para los que están abajo y obedecen como borregos que aspiran a ser lobos y nos enseñan sus dientes siempre que pueden. Me estremece la normalidad de la violencia, el abuso de poder, la mentira de los que gobiernan, la cuasi indiferencia de la gente, hasta que se viene lo terrible, lo irremediable.
Como dijo Martín Niemoeller "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
Primero fué Kukutza y ese despliegue policial digno de una guerra, después estudiantes valencianos reprimidos como si manifestarse fuera la peor de las maldades, más tarde en una huelga unos chicos pierden el ojo, a la vez que la fé en un sistema que hace tiempo mostró que no funciona. Se veia venir, o al menos algunos lo veiamos venir, como una tragedia griega que no puede evitarse porque quien maneja el oráculo no escucha. Cuando se empodera a psicópatas funcionales ocurren estas cosas. El mejor soldado, el mejor policia, el que no tiene miedo y avanza, y avanza,y avanza contra el enemigo. Pero el enemigo es un simple ciudadano que se manifiesta, exige sus derechos, o simplemente festeja un gol.
No es justo. Sabíamos que nunca iba a ser justo, que esta falsa horizontalidad entre el poder y el pueblo haría de las suyas. Pero esta vez ha ido demasiado lejos y un simple perdón no hará que el dolor se vaya, que se resuelva la pérdida y que todo vuelva a ser como antes. ¡Basta! Basta de injusticias, de agresiones falsamente justificadas, de perversión del poder, de silencio. ¡Basta!
Con un simple perdón borran un asesinato de su sucia conciencia. Siempre alguien tiene que morir para que cambien las cosas, en este mundo hipócrita en el que está todo bien hasta que es demasiado obvio que nunca lo estuvo. Iñigo se convierte en un inmerecido mártir, y el odio y la impotencia se van gestando. Va más allá del miedo. Estos que nos protegen, ¿de que nos protegen? de la libertad, la tolerancia, la utopía. Es muy dañina la libertad para los que están arriba, también para los que están abajo y obedecen como borregos que aspiran a ser lobos y nos enseñan sus dientes siempre que pueden. Me estremece la normalidad de la violencia, el abuso de poder, la mentira de los que gobiernan, la cuasi indiferencia de la gente, hasta que se viene lo terrible, lo irremediable.
Como dijo Martín Niemoeller "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
Primero fué Kukutza y ese despliegue policial digno de una guerra, después estudiantes valencianos reprimidos como si manifestarse fuera la peor de las maldades, más tarde en una huelga unos chicos pierden el ojo, a la vez que la fé en un sistema que hace tiempo mostró que no funciona. Se veia venir, o al menos algunos lo veiamos venir, como una tragedia griega que no puede evitarse porque quien maneja el oráculo no escucha. Cuando se empodera a psicópatas funcionales ocurren estas cosas. El mejor soldado, el mejor policia, el que no tiene miedo y avanza, y avanza,y avanza contra el enemigo. Pero el enemigo es un simple ciudadano que se manifiesta, exige sus derechos, o simplemente festeja un gol.
No es justo. Sabíamos que nunca iba a ser justo, que esta falsa horizontalidad entre el poder y el pueblo haría de las suyas. Pero esta vez ha ido demasiado lejos y un simple perdón no hará que el dolor se vaya, que se resuelva la pérdida y que todo vuelva a ser como antes. ¡Basta! Basta de injusticias, de agresiones falsamente justificadas, de perversión del poder, de silencio. ¡Basta!
La generación del desencanto
A la deriva en un mundo cansado de girar damos palos de ciego. Nos quejamos, por fin, pareciamos dormidas pero solo estábamos hibernando, y en mayo, como si nada renacemos.
Hay a gente a la que no le gusta, les molesta incluso. Pero seguimos. Algo por fín nos une, algo que no es producto de marketing, en este mundo plagado de compra-ventas, no nos vendemos.
Dicen que no seguimos nada concreto, que perdemos el tiempo.
Cierto, perdemos el tiempo, cada minuto que apoyamos un sistema que no funciona, en el que priman las cifras sobre las personas. Se pierde más que el tiempo, se pierde el capital humano, mucho más valioso que la bolsa, que las cuentas bancarias y los sillones del senado.
Somos esa generación desencantada cansada de dar besos a sapos y a princesas que no nos corresponden. De dar voces al aire sabiendo que nadie escucha.
Y por fin alzamos la voz al unísono, y aunque haya quien mire para otro lado, por mucho que tapen sus oidos, no dejarán de escucharnos.
¡¡Estamos vivas!! claman las voces en las plazas. Y no nos vamos.
Al poder le interesa la ingnorancia del pueblo. Pero esta masa que ya no es masa, sabe lo que se hace.
Y abrimos los ojos para mirar arriba críticamente y decir a los de arriba que por estar arriba no han de pisar a nadie.
Hay a gente a la que no le gusta, les molesta incluso. Pero seguimos. Algo por fín nos une, algo que no es producto de marketing, en este mundo plagado de compra-ventas, no nos vendemos.
Dicen que no seguimos nada concreto, que perdemos el tiempo.
Cierto, perdemos el tiempo, cada minuto que apoyamos un sistema que no funciona, en el que priman las cifras sobre las personas. Se pierde más que el tiempo, se pierde el capital humano, mucho más valioso que la bolsa, que las cuentas bancarias y los sillones del senado.
Somos esa generación desencantada cansada de dar besos a sapos y a princesas que no nos corresponden. De dar voces al aire sabiendo que nadie escucha.
Y por fin alzamos la voz al unísono, y aunque haya quien mire para otro lado, por mucho que tapen sus oidos, no dejarán de escucharnos.
¡¡Estamos vivas!! claman las voces en las plazas. Y no nos vamos.
Al poder le interesa la ingnorancia del pueblo. Pero esta masa que ya no es masa, sabe lo que se hace.
Y abrimos los ojos para mirar arriba críticamente y decir a los de arriba que por estar arriba no han de pisar a nadie.
El viejo
El viejo tenía ganas de morir, o no tenía ganas de vivir, que es casi lo mismo.
El alma cansada, la cara surcada por los años…
Prendió su vieja pipa, testigo de tantas vivencias como marcas en su cuerpo. Humo denso en su cabeza y nada más… ya casi nada parecía tener sentido, salvo las prohibiciones cada vez más frecuentes. “No fumes, no bebas, no opines, no…” Ahora, atrincherado en aquel balcón testigo mudo de su rebeldía, degustaba su pipa casi insulsa para aquel paladar desgastado.
Ya casi no quedaban amigos vivos con los que conversar sobre aquella guerra, aquella posguerra encharcada de hambre, aquella dictadura con aquel monstruo que murió en la cama rodeado de sus seres queridos. Dicen que el tiempo pone a cada cual en su sitio, pero el viejo había comprobado con el tiempo que eso era poco más que una bonita frase.
Había sido carpintero, en aquel tiempo en que la madera se trabajaba con las manos y a golpe de sudor. También fue soldado, en la retaguardia, y nunca tuvo que disparar su arma. Fue muchas más cosas, hijo, hermano, esposo, padre, abuelo. Pero ahora solo era viejo y estaba cansado de serlo.
Marido y mujer se conocieron de niños, y casi niños se casaron. “Eran otros tiempos”, era la frase que escudaba cosas que ni ellos mismos comprendían del todo. Y pese a la juventud del acto y, probablemente, la inconsciencia del momento, fueron y se hicieron felices mutuamente. Y juntos y felices criaron cinco hijos, y es que, “eran otros tiempos”.
Los hijos, las hijas, de vez en cuando se acercaban a casa, “como estás… tienes que cuidarte, no deberías fumar, come fruta”. Los nietos vivían lejos como para acercarse demasiado a menudo.
La hija mayor hablaba de una residencia. “Esta es mi casa y siempre lo ha sido, aquí estoy bien, yo me arreglo”, le contestaba. Pero ya su opinión había comenzado a valer menos. Muchas veces se paraba a pensar en que momento pasó de ser hombre a ser viejo, pero no encontraba la respuesta, en esa cabeza cada vez más olvidadiza.
Hacía trampas, lo apuntaba todo, perdía las notas, volvía a escribir. Nada, la flaqueza le llevaba a la vulnerabilidad, pero el viejo carpintero, que había construido sus propios muebles, no podía dejar que le vieran como un mueble más, simplemente, porque no lo era.
El tabaco de la pipa se iba consumiendo al igual que sus huesos. Hacía tiempo que la pipa era vieja, pero las manos cansadas no habían sido capaces de tallar una nueva, y, al fin y al cabo, aquella era su pipa de toda la vida. Toda la vida es mucho para un viejo. Toda la vida es mucho incluso para un joven. Hizo recuento una vez más y quedó pensativo perdido entre el humo y la bruma. Comenzaba a anochecer y el frío le apretaba las muñecas. Entró en casa, se recostó en una mecedora. Aquella en la que su difunta mujer tejió los gabanes de sus nietos, uno por uno. Aquella en la que los niños se columpiaron cuando aún eran niños, y aquella que él había reparado tantas veces.
El viejo ya no escuchaba la radio, ya no reconocía al otro lado las canciones que sonaban ni la voz de la locutora. No leía el diario puesto que la letra se le había quedado pequeña. La televisión le cansaba. Las manos le dolían al dibujar la madera. Y los días se hacían eternos y pesados.
El viejo cerró los ojos, y dejó de ser viejo, de ser hombre. De estar cansado.
El alma cansada, la cara surcada por los años…
Prendió su vieja pipa, testigo de tantas vivencias como marcas en su cuerpo. Humo denso en su cabeza y nada más… ya casi nada parecía tener sentido, salvo las prohibiciones cada vez más frecuentes. “No fumes, no bebas, no opines, no…” Ahora, atrincherado en aquel balcón testigo mudo de su rebeldía, degustaba su pipa casi insulsa para aquel paladar desgastado.
Ya casi no quedaban amigos vivos con los que conversar sobre aquella guerra, aquella posguerra encharcada de hambre, aquella dictadura con aquel monstruo que murió en la cama rodeado de sus seres queridos. Dicen que el tiempo pone a cada cual en su sitio, pero el viejo había comprobado con el tiempo que eso era poco más que una bonita frase.
Había sido carpintero, en aquel tiempo en que la madera se trabajaba con las manos y a golpe de sudor. También fue soldado, en la retaguardia, y nunca tuvo que disparar su arma. Fue muchas más cosas, hijo, hermano, esposo, padre, abuelo. Pero ahora solo era viejo y estaba cansado de serlo.
Marido y mujer se conocieron de niños, y casi niños se casaron. “Eran otros tiempos”, era la frase que escudaba cosas que ni ellos mismos comprendían del todo. Y pese a la juventud del acto y, probablemente, la inconsciencia del momento, fueron y se hicieron felices mutuamente. Y juntos y felices criaron cinco hijos, y es que, “eran otros tiempos”.
Los hijos, las hijas, de vez en cuando se acercaban a casa, “como estás… tienes que cuidarte, no deberías fumar, come fruta”. Los nietos vivían lejos como para acercarse demasiado a menudo.
La hija mayor hablaba de una residencia. “Esta es mi casa y siempre lo ha sido, aquí estoy bien, yo me arreglo”, le contestaba. Pero ya su opinión había comenzado a valer menos. Muchas veces se paraba a pensar en que momento pasó de ser hombre a ser viejo, pero no encontraba la respuesta, en esa cabeza cada vez más olvidadiza.
Hacía trampas, lo apuntaba todo, perdía las notas, volvía a escribir. Nada, la flaqueza le llevaba a la vulnerabilidad, pero el viejo carpintero, que había construido sus propios muebles, no podía dejar que le vieran como un mueble más, simplemente, porque no lo era.
El tabaco de la pipa se iba consumiendo al igual que sus huesos. Hacía tiempo que la pipa era vieja, pero las manos cansadas no habían sido capaces de tallar una nueva, y, al fin y al cabo, aquella era su pipa de toda la vida. Toda la vida es mucho para un viejo. Toda la vida es mucho incluso para un joven. Hizo recuento una vez más y quedó pensativo perdido entre el humo y la bruma. Comenzaba a anochecer y el frío le apretaba las muñecas. Entró en casa, se recostó en una mecedora. Aquella en la que su difunta mujer tejió los gabanes de sus nietos, uno por uno. Aquella en la que los niños se columpiaron cuando aún eran niños, y aquella que él había reparado tantas veces.
El viejo ya no escuchaba la radio, ya no reconocía al otro lado las canciones que sonaban ni la voz de la locutora. No leía el diario puesto que la letra se le había quedado pequeña. La televisión le cansaba. Las manos le dolían al dibujar la madera. Y los días se hacían eternos y pesados.
El viejo cerró los ojos, y dejó de ser viejo, de ser hombre. De estar cansado.
PUblicado en "El libro albedrío de la paz"
Un segundo
No sabía porqué, pero lo hizo. El caso es que ya no podía dar marcha atrás.
Fue un segundo de ira, lo suficiente para tirar una relación por la borda y acabar con su mano estrellada en la cara de la mujer a la que amaba.
Lloró más que ella, se disculpó, rogó, sabiendo que no serviría de nada.
Ella nunca se lo perdonaría, y, precisamente, por eso la quería. Por su fuerza, por su independencia, por esa luz interna que iluminaba todo lo que tocaba, como un rey midas de la energía positiva. Le había rescatado tantas veces de sí mismo… pero está vez el vaso había rebosado, encharcándolo todo.
Tiró su conciencia al cesto de la ropa sucia mientras recogía sus últimas cosas de la casa.
-Ella nunca me perdonará- mascullaba para sí.Y de pronto le entró pánico
-¿Y si me perdona? …Yo nunca me lo perdonaré.-
Fue un segundo de ira, lo suficiente para tirar una relación por la borda y acabar con su mano estrellada en la cara de la mujer a la que amaba.
Lloró más que ella, se disculpó, rogó, sabiendo que no serviría de nada.
Ella nunca se lo perdonaría, y, precisamente, por eso la quería. Por su fuerza, por su independencia, por esa luz interna que iluminaba todo lo que tocaba, como un rey midas de la energía positiva. Le había rescatado tantas veces de sí mismo… pero está vez el vaso había rebosado, encharcándolo todo.
Tiró su conciencia al cesto de la ropa sucia mientras recogía sus últimas cosas de la casa.
-Ella nunca me perdonará- mascullaba para sí.Y de pronto le entró pánico
-¿Y si me perdona? …Yo nunca me lo perdonaré.-
son risas
Esta impertinente necesidad de sonreír a veces en los momentos tristes, de vanalizar los problemas y sublimar la risa, ¿no es acaso una coraza?
Quizás lo sea, pero que mejor yelmo que uno que proteja de la fragilidad humana, de las miserias, injusticias, de las agresiones cotidianas que la vida no escatima en ofrecernos.
Hace escasos días un amigo caía desde un quinto. Caía por su propio peso y porque la sonrisa se había fugado con otro.
Es caprichosa la vida, pero la muerte es aún más caprichosa. Y nosotros, frágiles humanos, sucumbimos a esos caprichos impertinentes como si la vida nos fuese en ello. Pero antes de que la vida nos arrebate la última sonrisa y la muerte nos folle, antes de eso, compartan, roben, ofrezcan sonrisas, y una mano en el hombro a quien que haya perdido la suya.
Quizás lo sea, pero que mejor yelmo que uno que proteja de la fragilidad humana, de las miserias, injusticias, de las agresiones cotidianas que la vida no escatima en ofrecernos.
Hace escasos días un amigo caía desde un quinto. Caía por su propio peso y porque la sonrisa se había fugado con otro.
Es caprichosa la vida, pero la muerte es aún más caprichosa. Y nosotros, frágiles humanos, sucumbimos a esos caprichos impertinentes como si la vida nos fuese en ello. Pero antes de que la vida nos arrebate la última sonrisa y la muerte nos folle, antes de eso, compartan, roben, ofrezcan sonrisas, y una mano en el hombro a quien que haya perdido la suya.
...
Soy Viento....
...a veces soplo de lado, y te aparto...
...a veces te empujo y otras te atraigo hacia mi lado...
molesto...solo los días de tormenta, solo cuando atormento...
soy elemento...
que mata... que bate las olas y las alas...
no hay lamento... solo soplido gélido como de invierno...
voy in crescendo...
...a veces soplo de lado, y te aparto...
...a veces te empujo y otras te atraigo hacia mi lado...
molesto...solo los días de tormenta, solo cuando atormento...
soy elemento...
que mata... que bate las olas y las alas...
no hay lamento... solo soplido gélido como de invierno...
voy in crescendo...
Cordura vs Locura
Alguien malentendió eso que llaman el libro sagrado. Un pueblo entero con vaga memoria, con mucho dinero.Alguien miró para otro lado. Un mundo entero con mucha codicia. Alguien acabó desamparado. Un pueblo entero con piedras, sin ejércitos. Alguien construyó un muro. Un mundo entero con miles de falsos argumentos. Alguien tiene que hacer algo.
a un dictador cualquiera
Se pusieron de acuerdo destino, estrellas, casualidad y caíste. Caíste desde demasiado alto, y demasiado fuerte. Caíste porque creíste estar arriba, por encima del mundo. Y ahora nos miras desde el suelo, pidiendo clemencia. Y ya no miras con desprecio a todos aquellos que pisaste. Y ya no escupes mentiras. Y ya no eres nadie.
A ti, que distingues a las personas por su género, por su color, por su lado del mundo, por su dinero, he de decirte que no eres especial, que no eres más que ellos, que no eres menos.
¿Sabes? yo también tengo prejuicios, también distingo a las personas por su raza, porque, aunque parezca una redundancia, existen personas humanas, pero también , personas no humanas, personas mezquinas. Yo también distingo a las personas por su color, lo siento, pero no puedo con todas esas personas grises que no hacen sino destrozar a otras. Y, confieso nuevamente, también hago distinciones entre géneros. Porque el género humano siempre será de mi agrado, pero el género bestia, el que se nutre de violencia en cada trato, ese no soy capaz de tolerarlo.
Y sí. por último, también me fijo en la opulencia, y reincido en prejuicios al ver como hay personas que solo miran su ombligo hacia fuera en su tripa rellena, sin fijarse en que en el otro hemisferio las tripas se hinchan solo de aire.
A ti, persona intolerante (persona humana, en tu caso, sería mas que redundante contradictorio) yo no te tolero.
¿Sabes? yo también tengo prejuicios, también distingo a las personas por su raza, porque, aunque parezca una redundancia, existen personas humanas, pero también , personas no humanas, personas mezquinas. Yo también distingo a las personas por su color, lo siento, pero no puedo con todas esas personas grises que no hacen sino destrozar a otras. Y, confieso nuevamente, también hago distinciones entre géneros. Porque el género humano siempre será de mi agrado, pero el género bestia, el que se nutre de violencia en cada trato, ese no soy capaz de tolerarlo.
Y sí. por último, también me fijo en la opulencia, y reincido en prejuicios al ver como hay personas que solo miran su ombligo hacia fuera en su tripa rellena, sin fijarse en que en el otro hemisferio las tripas se hinchan solo de aire.
A ti, persona intolerante (persona humana, en tu caso, sería mas que redundante contradictorio) yo no te tolero.
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