Sujeto omitido convertido en objeto de forma directa. Perífrasis que no dicen nada. Exclamaciones.  Interrogaciones. Tildes. Futuro imperfecto. Palabras llanas, palabras agudas. Presente continuo. Trabalenguas o lenguas que se traban. Nexos. Versos. Prosa.
Puntos suspensivos.

Agnosia de movimiento

1, 2, 3 quiet
El mundo está hierático, sin base neurológica se ha quedado quieto, y sigue girando. Hay algo imperceptible en lo que digo y hago. Mato por el fuego. Por la sal. Por bañarme desnuda y olvidarlo para volver a hacerlo como algo  casi nuevo. No me fumo las penas ni me las bebo. Me bebo las sonrisas, salvo alguna que guardo como un as en la manga para los días de frío. Y si no manga corta. Tengo hormigas en el pelo, de tumbarme en el campo. Cazadores o recolectores entre las piernas. Sangre templada. Miedo a lo de siempre y a lo de nunca. Y alergia al polen. Aunque me gustan las flores.

yo hembra

Nací de una costilla y durante siglos no tuve alma. El placer sexual me fue negado. Fui creada para dar placer e hijos. Durante mucho tiempo pedí permiso para trabajar, salir, pensar. Continúo haciéndolo en algunos lugares... No voté hasta hace unas pocas décadas y sigo sin hacerlo en más de la mitad del mundo.
Me llaman puta cuando digo que sí y me llaman puta cuando digo que no.
Cuando creo hago libros para mujeres, o cine para mujeres o arte para mujeres.
Gano menos porque valgo menos.
Recibo miles de mensajes al día sobre como debo ser, vestir, oler... Esculpo mi cuerpo a imagen del papel cuché que otros me venden.
Soy moneda de cambio o mercancía aquí ahí y allí.
Tengo el oficio más antiguo del mundo y sin embargo no es trabajo sino esclavitud casi todas las veces.
Solo beso a mujeres para provocar a  los hombres.
Cuando camino sola me aterran las sombras en la noche. Una de cada tres fue sucumbida por una de esas sombras.
La historia del hombre no me incluye.
Nací de una costilla y no de un vientre como el mío.
Tres tristes zorras comían coca en un lavabo. El cielo estaba enladrillado y Pablito se sacó el clavito como pudo. Ibuprofeno y otras drogas legales. Guerra estaba en la parra, y la muy perra no pensaba pagar las copas. ¿Cómo queréis que se quieran si no saben lo que quieren? Paco peco chico rico le gritaba como loco a Federico ¡quiero un pico! El perro de San Roque lo ha cortado, mierda... Toma chicha que es de Soacha pero no te embuches mucho porque la chicha emborracha.
Tres tristes camellos pasaban mierda en la M30.

Imposibles al destierro


Dificil es un reto,  no que no pueda hacerse. Primero una ha de saber que quiere. No. Primero ha de saberse lo que no se quiere. Empecemos de nuevo.
Si es dificil es más divertido.
Hay dos tipos de personas, las que hacen y las que miran. Generalmente las generalizaciones son abominables.
Las personas actoras no esperan a que llegue el momento, crean el momento y así llega. Las personas creativas son creativas porque crean.
Las personas que crean también miran a veces, pero menos rato, o miran mientras hacen.
Hay que dedicarse a desterrar imposibles.
Primer imposible desterrado: no puedes ser quien quieres ser.
Segundo imposible desterrado: no puedes hacer lo que quieres hacer.
Tercer imposible a desterrar: Las cosas se tienen que hacer de una forma determinada.

Veo la belleza de este caos, mi caos, este texto que no tiene razón de ser salvo que está escrito.
Me he comido la estructura y ahora la estoy digiriendo.
No tengo intención de corregirlo ni de corregirme. Vaya, soy incorregible...
Y hago porque me gusta hacer, pero si espero gustarte no voy a gustarme, y eso es pecado capital hasta para una atea.
Este texto es solo una masturbación pública así que no espera caramelitos:
quebuenaeresquebienescribesvayacuantotransmitesmehaspuestolospelosdepunta.
Quizás algún me has hecho perder 3 minutos de mi valioso tiempo (bueno la culpa es tuya por leer despacio)
Gustosa estaría, querida lectora, de invertir 3 minutos leyéndote, a ti que miras y que seguro que también creas aunque te hayan educado como espectadora. Hablo en femenino porque eres una persona, persona mujer o persona hombre, eso es lo de menos, pero persona al fin y al cabo.
Y llegado el climax siquiera voy a acabar el texto, sacrilegio académico obviar el punto final



Dicen


Dicen que las personas somos cada vez más individualistas, que cada cual va a lo suyo y que no nos importa a quien pisar por estar arriba. Que el mundo enferma porque la sociedad está enferma. Que el Dios Dinero que todo lo puede tiene cada vez más adeptos. Que el ser humano es egoísta por naturaleza. Que el afán de posesión supera al amor, a la fraternidad y a la solidaridad.
Dicen muchas cosas pero no todas ciertas.
La sociedad no está enferma, está presa. Atada de pies y manos por un sistema obsoleto.
El sálvese quien pueda y el consumismo como vía de escape nos abocan a la autodestrucción.
Es complicado no sucumbir al consumismo cuando se trata de una de las pocas formas de realización que el sistema permite. Cuando el tener se ha convertido en el ser.
Con el tiempo las personas nos hemos ido convirtiendo en consumidoras pasivas ajenas a nuestro proceso evolutivo.
La coherencia se complica.
Ser coherente o  un ser adaptado al medio, no hay mucha más elección.
Producción en cadena de seres infelices, obsolescencia programada de sueños.
Reducir conciencias, Reutilizar personas, Reciclar ideas caducadas.
Medios de comunicación fabricantes de mentiras edulcoradas y verdades agrias, multinacionales omnipotentes, leyes que protegen a las cosas. Las personas son cifras, la naturaleza bienes de explotación, el mercado de valores vale más que una vida. La industria farmacéutica es solo una industria. Las enfermedades un negocio. El sistema una mierda.

¡¡El sistema se cae, démosle una inyección al sistema!! (Inyección letal)




Réquiem por La China

La China tenía 19 años, 3 hijos y una cazuela con agua caliente. Manuel se marchó, borracho, tras el último embarazo y una paliza, por puta, que dolió más por dentro que por fuera.
La China no era china, ni era puta ni era casi nada. A la China la preñó su primo tras violarla, con 14 años, y la echaron de casa, por puta. Y así conoció a Manuel, en la puta calle.
Que Manuel la pegara un poco menos que su padre y que fuera un poco menos borracho también, le hizo quererle mucho. Ahora Manuel se había marchado dejando tres críos muertos de hambre y uno que venía seguramente muerto de hambre también.
A la China la venían llamando puta desde los 14, así que de tanto a oírlo, cuando nació el cuarto crío, y viendo que tenía las tetas bien secas, se metió a puta. Le fue bien a la China, que era guapa, flaca y joven, e irónicamente dejaron de llamarla puta. Los críos dejaron de ser muertos de hambre, y después del quinto, la China se ligó las trompas. Y ahora en lugar de palizas los hombres le daban dinero y el aliento a vino solo tenía que soportarlo en el trabajo.
Manuel volvió a casa y La China no estaba, y preguntó en el pueblo y le dijeron que vivía en el Club, y allá que fue a sacarla de los pelos. Pero la China ya no le quería, ni por miedo ni por lástima, así que sacó las uñas y ya no volvió Manuel más al club sino como cliente, no de la China si no de otras pobres maltratadas por la vida.
La China cuando llegó a vieja era la más vieja de las de su edad pero seguía sonriendo. Y de los cinco hijos solo uno le salió borracho y solo una le salió puta, y los cinco adoraban a la China, así que era una vieja muy vieja pero muy feliz.
El día del entierro la Iglesia estaba llena de putas y borrachos que no cesaban de llorar y decían que la China seguro estaba en el cielo porque nunca hizo daño a nadie, que era la puta más digna que había habido nunca en el Club, y que era guapa hasta de vieja. La China desde el cielo sonreía enseñando los pocos dientes que le quedaban.

Nacimiento de Amor al Arte




Una tarde de comienzos de verano charlaba con una amiga alrededor de unas cervezas. Yo venía de Buenos Aires, ella de Berlín, dos ciudades inquietas. Y casualmente acabamos de nuevo en el punto de origen: Castro… y una vez más nuestras eternas quejas, de que aquí no hay nada que hacer que no sea eso, charlar alrededor de unas cervezas.


Así de pronto se nos ocurrió dejar de quejarnos, y formar parte activa del proceso. ¿Qué aquí no hay nada? Habrá que hacerlo entonces. Lo bueno que tiene la gente inquieta es que se rodea de gente más inquieta todavía. Y llamamos a algunos amigos, a algunas amigas, que como nosotras estaban aquí sin quererlo estar del todo (siempre he pensado que en Castro al igual que en África hay fuga de cerebros y las mentes que no quieren permanecer estáticas tienden a escaparse). De pronto además de algunos amigos o amigas veteranos, se añadió gente nueva, creativa, con iniciativa, brillante, que ahora forman parte de esa gente que no quieres que se marche de tu vida.


Le pusimos nombre a la historia, Amor al arte, por las ganas de crear y la distancia entre algo tan presente en casi todas nuestras relaciones como es el dinero.


Primero tuvimos que deconstruir, para poder después comenzar a construir. Deconstruir la idea de grupo cerrado, de hacer cosas a cambio de dinero, de tenerlo todo atado, de rutina, de jerarquías. Construir un grupo que se nutre del otro, en el que todos enseñamos y aprendemos y en el que no se juzgan las ideas, un espacio sin censuras, abierto a cualquier indicio de creatividad.


Han pasado unos meses desde entonces y además de todo lo que hemos hecho está todo eso que Amor al Arte nos ha hecho. Personalmente no hay día que pase sin que pare a pensar como modificar, que crear. Genero y comparto ideas con gente que a su vez hace lo mismo, y nuestra mente, como buen músculo, se fortalece y nutre. Hace bastante que no me da tiempo a aburrirme. Aprendo a interrelacionarme de otra manera, mediante un proceso creativo, en el que el espacio para juzgar no existe. Y a la vez aprendo a expresar y recibir críticas constructivas. Sigo aprendiendo (esto es infinito). Pero definitivamente lo mejor de todo esto es que ya no puedo decir “en Castro no hay nada”.

¡¡Basta!!

Al estado se le revuelven las tripas, algo falla. Los adolescentes son "el enemigo", los hinchas de futbol blancos potenciales, esto es la guerra. Tanques y helicopteros planean un derribo, porras contra ancianos, mujeres, hombres, niños, moviliario urbano destruido por aquellos que fingen defendernos. Me duele intensamente esta falsa democracia y esta impunidad de las fuerzas del orden. La fuerza si pero el orden no soy capaz de verlo.
Con un simple perdón borran un asesinato de su sucia conciencia. Siempre alguien tiene que morir para que cambien las cosas, en este mundo hipócrita en el que está todo bien hasta que es demasiado obvio que nunca lo estuvo. Iñigo se  convierte en un inmerecido mártir, y el odio y la impotencia se van gestando. Va más allá del miedo. Estos que nos protegen, ¿de que nos protegen? de la libertad, la tolerancia, la utopía. Es muy dañina la libertad para los que están arriba, también para los que están abajo y obedecen como borregos que aspiran a ser lobos y nos enseñan sus dientes siempre que pueden. Me estremece la normalidad de la violencia, el abuso de poder, la mentira de los que gobiernan, la cuasi indiferencia de la gente, hasta que se viene lo terrible, lo irremediable.
Como dijo Martín Niemoeller "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
Primero fué Kukutza y ese despliegue policial digno de una guerra, después estudiantes valencianos reprimidos como si manifestarse fuera la peor de las maldades, más tarde en una huelga unos chicos pierden el ojo, a la vez que la fé en un sistema que hace tiempo mostró que no funciona. Se veia venir, o al menos algunos lo veiamos venir, como una tragedia griega que no puede evitarse porque quien maneja el oráculo no escucha. Cuando se empodera a psicópatas funcionales ocurren estas cosas. El mejor soldado, el mejor policia, el que no tiene miedo y avanza, y avanza,y avanza contra el enemigo. Pero el enemigo es un simple ciudadano que se manifiesta, exige sus derechos, o simplemente festeja un gol.
No es justo. Sabíamos que nunca iba a ser justo, que esta falsa horizontalidad entre el poder y el pueblo haría de las suyas. Pero esta vez ha ido demasiado lejos y un simple perdón no hará que el dolor se vaya, que se resuelva la pérdida y que todo vuelva a ser como antes. ¡Basta! Basta de injusticias, de agresiones falsamente justificadas, de perversión del poder, de silencio. ¡Basta!

La generación del desencanto

A la deriva en un mundo cansado de girar damos palos de ciego. Nos quejamos, por fin, pareciamos dormidas pero solo estábamos hibernando, y en mayo, como si nada renacemos.
Hay a gente a la que no le gusta, les molesta incluso. Pero seguimos. Algo por fín nos une, algo que no es producto de marketing, en este mundo plagado de compra-ventas, no nos vendemos.
Dicen que no seguimos nada concreto, que perdemos el tiempo.
Cierto, perdemos el tiempo, cada minuto que apoyamos un sistema que no funciona, en el que priman las cifras sobre las personas. Se pierde más que el tiempo, se pierde el capital humano, mucho más valioso que la bolsa, que las cuentas bancarias y los sillones del senado.
Somos esa generación desencantada cansada de dar besos a sapos y a princesas que no nos corresponden. De dar voces al aire sabiendo que nadie escucha.
Y por fin alzamos la voz al unísono, y aunque haya quien mire para otro lado, por mucho que tapen sus oidos, no dejarán de escucharnos.
¡¡Estamos vivas!! claman las voces en las plazas. Y no nos vamos.
Al poder le interesa la ingnorancia del pueblo. Pero esta masa que ya no es masa, sabe lo que se hace.
Y abrimos los ojos para mirar arriba críticamente y decir a los de arriba que por estar arriba no han de pisar a nadie.

El viejo

El viejo tenía ganas de morir, o no tenía ganas de vivir, que es casi lo mismo.
El alma cansada, la cara surcada por los años…
Prendió su vieja pipa, testigo de tantas vivencias como marcas en su cuerpo. Humo denso en su cabeza y nada más… ya casi nada parecía tener sentido, salvo las prohibiciones cada vez más frecuentes. “No fumes, no bebas, no opines, no…” Ahora, atrincherado en aquel balcón testigo mudo de su rebeldía, degustaba su pipa casi insulsa para aquel paladar desgastado.
Ya casi no quedaban amigos vivos con los que conversar sobre aquella guerra, aquella posguerra encharcada de hambre, aquella dictadura con aquel monstruo que murió en la cama rodeado de sus seres queridos. Dicen que el tiempo pone a cada cual en su sitio, pero el viejo había comprobado con el tiempo que eso era poco más que una bonita frase.
Había sido carpintero, en aquel tiempo en que la madera se trabajaba con las manos y a golpe de sudor. También fue soldado, en la retaguardia, y nunca tuvo que disparar su arma. Fue muchas más cosas, hijo, hermano, esposo, padre, abuelo. Pero ahora solo era viejo y estaba cansado de serlo.
Marido y mujer se conocieron de niños, y casi niños se casaron. “Eran otros tiempos”, era la frase que escudaba cosas que ni ellos mismos comprendían del todo. Y pese a la juventud del acto y, probablemente, la inconsciencia del momento, fueron y se hicieron felices mutuamente. Y juntos y felices criaron cinco hijos, y es que, “eran otros tiempos”.
Los hijos, las hijas, de vez en cuando se acercaban a casa, “como estás… tienes que cuidarte, no deberías fumar, come fruta”. Los nietos vivían lejos como para acercarse demasiado a menudo.
La hija mayor hablaba de una residencia. “Esta es mi casa y siempre lo ha sido, aquí estoy bien, yo me arreglo”, le contestaba. Pero ya su opinión había comenzado a valer menos. Muchas veces se paraba a pensar en que momento pasó de ser hombre a ser viejo, pero no encontraba la respuesta, en esa cabeza cada vez más olvidadiza.
Hacía trampas, lo apuntaba todo, perdía las notas, volvía a escribir. Nada, la flaqueza le llevaba a la vulnerabilidad, pero el viejo carpintero, que había construido sus propios muebles, no podía dejar que le vieran como un mueble más, simplemente, porque no lo era.
El tabaco de la pipa se iba consumiendo al igual que sus huesos. Hacía tiempo que la pipa era vieja, pero las manos cansadas no habían sido capaces de tallar una nueva, y, al fin y al cabo, aquella era su pipa de toda la vida. Toda la vida es mucho para un viejo. Toda la vida es mucho incluso para un joven. Hizo recuento una vez más y quedó pensativo perdido entre el humo y la bruma. Comenzaba a anochecer y el frío le apretaba las muñecas. Entró en casa, se recostó en una mecedora. Aquella en la que su difunta mujer tejió los gabanes de sus nietos, uno por uno. Aquella en la que los niños se columpiaron cuando aún eran niños, y aquella que él había reparado tantas veces.
El viejo ya no escuchaba la radio, ya no reconocía al otro lado las canciones que sonaban ni la voz de la locutora. No leía el diario puesto que la letra se le había quedado pequeña. La televisión le cansaba. Las manos le dolían al dibujar la madera. Y los días se hacían eternos y pesados.
El viejo cerró los ojos, y dejó de ser viejo, de ser hombre. De estar cansado.




PUblicado en "El libro albedrío de la paz"

Un segundo

No sabía porqué, pero lo hizo. El caso es que ya no podía dar marcha atrás.

Fue un segundo de ira, lo suficiente para tirar una relación por la borda y acabar con su mano estrellada en la cara de la mujer a la que amaba.

Lloró más que ella, se disculpó, rogó, sabiendo que no serviría de nada.

Ella nunca se lo perdonaría, y, precisamente, por eso la quería. Por su fuerza, por su independencia, por esa luz interna que iluminaba todo lo que tocaba, como un rey midas de la energía positiva. Le había rescatado tantas veces de sí mismo… pero está vez el vaso había rebosado, encharcándolo todo.

Tiró su conciencia al cesto de la ropa sucia mientras recogía sus últimas cosas de la casa.
-Ella nunca me perdonará- mascullaba para sí.Y de pronto le entró pánico
-¿Y si me perdona? …Yo nunca me lo perdonaré.-

son risas

Esta impertinente necesidad de sonreír a veces en los momentos tristes, de vanalizar los problemas y sublimar la risa, ¿no es acaso una coraza?
Quizás lo sea, pero que mejor yelmo que uno que proteja de la fragilidad humana, de las miserias, injusticias, de las agresiones cotidianas que la vida no escatima en ofrecernos.
Hace escasos días un amigo caía desde un quinto. Caía por su propio peso y porque la sonrisa se había fugado con otro.
Es caprichosa la vida, pero la muerte es aún más caprichosa. Y nosotros, frágiles humanos, sucumbimos a esos caprichos impertinentes como si la vida nos fuese en ello. Pero antes de que la vida nos arrebate la última sonrisa y la muerte nos folle, antes de eso, compartan, roben, ofrezcan sonrisas, y una mano en el hombro a quien que haya perdido la suya.

...

Soy Viento....
...a veces soplo de lado, y te aparto...
...a veces te empujo y otras te atraigo hacia mi lado...
molesto...solo los días de tormenta, solo cuando atormento...
soy elemento...
que mata... que bate las olas y las alas...
no hay lamento... solo soplido gélido como de invierno...
voy in crescendo...
La guerra envilece, enriquece y aterra. La guerra mata... mata personas, ideas, cultura... crea locura.
La guerra es cobarde, hipócrita, cínica. Es un Robin hood mal parido que roba a los pobres para dar más a los ricos

Cordura vs Locura

Alguien malentendió eso que llaman el libro sagrado. Un pueblo entero con vaga memoria, con mucho dinero.Alguien miró para otro lado. Un mundo entero con mucha codicia. Alguien acabó desamparado. Un pueblo entero con piedras, sin ejércitos. Alguien construyó un muro. Un mundo entero con miles de falsos argumentos. Alguien tiene que hacer algo.

a un dictador cualquiera

Se pusieron de acuerdo destino, estrellas, casualidad y caíste. Caíste desde demasiado alto, y demasiado fuerte. Caíste porque creíste estar arriba, por encima del mundo. Y ahora nos miras desde el suelo, pidiendo clemencia. Y ya no miras con desprecio a todos aquellos que pisaste. Y ya no escupes mentiras. Y ya no eres nadie.
A ti, que distingues a las personas por su género, por su color, por su lado del mundo, por su dinero, he de decirte que no eres especial, que no eres más que ellos, que no eres menos.
¿Sabes? yo también tengo prejuicios, también distingo a las personas por su raza, porque, aunque parezca una redundancia, existen personas humanas, pero también , personas no humanas, personas mezquinas. Yo también distingo a las personas por su color, lo siento, pero no puedo con todas esas personas grises que no hacen sino destrozar a otras. Y, confieso nuevamente, también hago distinciones entre géneros. Porque el género humano siempre será de mi agrado, pero el género bestia, el que se nutre de violencia en cada trato, ese no soy capaz de tolerarlo.
Y sí. por último, también me fijo en la opulencia, y reincido en prejuicios al ver como hay personas que solo miran su ombligo hacia fuera en su tripa rellena, sin fijarse en que en el otro hemisferio las tripas se hinchan solo de aire.
A ti, persona intolerante (persona humana, en tu caso, sería mas que redundante contradictorio) yo no te tolero.

Vil invierno

En invierno el alma está latente, pero dormida.
El corazón en ocasiones hiberna, se oculta en la maleza, como un cervatillo temeroso de los depredadores.
La mente a veces también hiberna, se toma largas temporadas de descanso, como una dionea dando tregua a los mosquitos.
La conciencia a veces también hiberna, se olvida del resto del planeta, como una ardilla inquieta pero con frío.
Antes de primavera… hay que salir del letargo…